Este
fantástico viaje a Serbia fue mi primer campamento de orientación. Para ir teníamos
que coger un autobús y recorrer unos 2.500 km que nos costaron 40 horas parando
para comer, cenar e ir al servicio.
Para los
que fuesen a dormir el día antes a Valencia, que es de donde partía el autobús,
pusieron suelo duro y también hicieron un entrenamiento modalidad sprint al que
yo asistí y lo disfrute bastante.
El autobús
arrancaba un lunes 16 de julio a las 07:00 h de la mañana y llegamos a Kopaonik,
Serbia, el martes 17 a las 23:00 h. Después de tantas horas dentro de él olía a
choto y no se podía estar. Entramos todos al hotel súper cansados. Pensaba que
se me iba a hacer más duro el viaje pero lo superé bastante bien.
Al llegar
al hotel tuvimos una pequeña charla para ordenar las habitaciones y para saber
lo que íbamos a hacer al día siguiente que tendríamos la primera carrera. Estábamos
a 1.500 metros de altitud y nos costó
adaptarnos y lógicamente al mapa también.
Eran unos
terrenos por los que no se podía correr bien ya que había muchos árboles caídos
y bastante vegetación. Era necesario simplificar bastante el mapa, porque si no
era muy complicado ir fijándote en todos los pequeños detalles. Eran terrenos
muy húmedos, con mucha agua. La verdad es que a mí me gustaron bastante tanto
los mapas como el terreno.
Los
primeros cinco días fueron de competición. Al acabar las carreras comíamos un
bocata de lo que quisiéramos, aunque la mayoría eran bocatas salados. Después
de esto volvíamos al hotel, nos cambiábamos y recogíamos la ropa mojada. Más
tarde teníamos la charla técnica de la carrera, la cual se organizaba por grupos
dependiendo de la categoría o recorrido. Duraba aproximadamente una hora en la
cual, nos dábamos cuenta de nuestros errores y los corregíamos.
Al terminar
la charla técnica nos íbamos a cenar, allí en Serbia se cenaba muy pronto,
hacia las 19:00 h. Después teníamos un rato de tiempo libre, y luego había una
reunión para explicarnos lo que nos esperaba al día siguiente. Al terminar,
todavía nos quedaba un poquito de tiempo libre, hasta las 23:00 h que teníamos
que estar cada uno en nuestras habitaciones.
Tras estos
cinco días de competición tuvimos un día libre. Fuimos a visitar un pueblo
musulmán, nos dimos una vuelta y vimos varias mezquitas. Hacía mucho calor así
que visitamos una heladería del pueblo y comimos unos helados.
Al día siguiente empezó el campamento, cinco días de intensos entrenamientos con los que íbamos a aprender mucho. Uno fue en parejas y los demás individualmente. Eran entrenamientos bastante técnicos en los que poníamos en práctica las salidas de las balizas con muchos cambios de dirección, rumbos con pocas referencias, puntos de ataque, a ponernos puntos de parada, a orientarnos a la noche...
Yo nunca había hecho unos entrenamientos como estos, me gustaron mucho
y me lo pasé genial a la vez que aprendí mucho. Estos entrenamientos los
practicábamos dos veces al día, uno por la mañana y otro por la tarde.
El último
día hicimos una especie de fiesta en la discoteca del hotel, pusieron música y
estuvimos cantando y bailando.
Al día
siguiente nos levantamos a las 05:00 h porque a las 05:30 h partía el autobús.
La vuelta se hizo más corta ya que no pillamos ningún atasco, la hicimos en 38 horas,
2 horas menos que la ida. Una vez que llegamos a Valencia algunos se fueron y
otros dormimos en el suelo duro. Nos instalamos y decidimos ir a la playa.
Tuvimos que andar unos 30 minutos y para cuando llegamos se nos había hecho de
noche, pero aun así nos bañamos. Estuvimos super a gusto todos juntos tanto los
monitores como nosotros. Después de esto nos fuimos todos a cenar a un K.F.C
que estaba pegado a la playa.
Se nos hizo
bastante tarde y nos volvimos en furgoneta haciendo varias tandas. Al día
siguiente algunos madrugaban más que otros, unos se iban en furgonetas y otros
en tren. Yo me volví en tren con los de La Rioja y con uno de Gipuzkoa (Unax).
Unax y yo seguimos hasta Pamplona y los demás se fueron hacia Logroño. A Unax
le vino a recoger su padre y se lo llevó para Donostia y a mí me vino mi
familia a recoger para llevarme a casa.
He de decir
que este ha sido mi primer PNTD y me ha encantado. He estado muy a gusto con
todos, tanto con los compañeros y compañeras como con los monitores, han sido
todos muy majos. He hecho muchos amigos y amigas, y lo volvería a repetir, así
que espero que el próximo año pueda volver a disfrutarlo.
Muchas
gracias a todos y a todas por este magnífico campamento o PNTD que me habéis hecho
pasar.
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